La arepa de huevo es un disco crocante lleno de huevos cocidos a perfección (no demasiado pero también suficiente) y el bollo fue una cosita de masa de maíz amarrada en una hoja de maíz, que no sabía si lo debería comer también. Y el queso costeño fue el queso más salado qué había probado, tan salado que pregunté si aún fue queso.
Mi madre anfitriona me mostró el proceso de hacer todas estas comidas. (de cero) Primero hizo una masa de maíz, lo formó en un disco, lo puso a fritar y se infló, (esa primera vez me acuerdo pensando qué fue magia) lo sacó y lo dejó a reposar. Mientras que rompió dos huevos en un vasito, cortó un bolsillo en el disco, y allí echó los dos huevos. Del bolsillo lo agarró y lo puso a fritar otra vez hasta que quedó doradita. Presento mi desayuno favorito de la costa, la arepa de huevo. El bollo limpio, es una masa similar, dentro de una hoja de maíz qué hirvió. El queso costeño era un queso casera qué tenía preparado el día anterior. Una mezcla de leche, un ácido, muchísimo sal y tiempo aplastado por una roca muy pesada del jardín.
De una vez aprendí qué tan diferente era la comida, y 3 recetas completamente nuevas.
The arepa de huevo was a crispy disc filled with eggs that were perfectly cooked; (not too much, not too little) the bollo was a dough thing that was wrapped in corn husk, which I didn’t know if I should eat whole or not. And the queso costeño was probably the saltiest cheese, so salty that I wondered if it was even cheese.
My host mom, Margi, showed me the processes of making all of these foods. Making them from scratch!