De la confusión a la conexión

También aprendimos mucho sobre la historia y la cultura de la República Dominicana, lo cual es muy importante para entender a las personas que viven allí. Conocer la historia de un país ayuda a comprender por qué las comunidades son como son y por qué enfrentan ciertos desafíos.

Una parte muy importante del entrenamiento fue aprender español. Yo crecí hablando español porque mi mamá es de Ecuador, así que pensé que ya era fluida. Sin embargo, el español dominicano es muy diferente: se habla muy rápido y tiene muchas expresiones locales. Por ejemplo, la palabra “nevera” me confundió mucho cuando llegué. Significa “refrigerador”, pero yo no lo sabía. Un día, mi mamá anfitriona (host mom) me dijo: “Hay agua en la nevera”, y yo fui afuera de la casa porque pensé que la nevera era la parte de atrás. Siempre recuerdo ese momento cuando aprendo palabras nuevas en español. Aprender el idioma es esencial porque es parte de la identidad de la gente y también una forma de mostrar respeto. Hablar español demuestra (demonstrates) que estás haciendo un esfuerzo (making an effort) por integrarte y comunicarte.

Al principio del entrenamiento fue difícil escuchar y entender, especialmente por el vocabulario y la velocidad al hablar. A veces me sentía frustrada y un poco triste por estar lejos de mi familia. Sin embargo, vivía con una familia anfitriona dominicana, lo cual hizo una gran diferencia. Ellos me ayudaron a sentirme más en casa y menos sola. Tenía tres hermanas anfitrionas y una mamá anfitriona que me cuidaban mucho.

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