Cuando está lista para comer, es normal añadir varios otros elementos al plato, entre ellos la mandioca, cortada en pedazos y cocinada; el arroz, que es una buena fuente de calorías; una mezcla de verduras como tomate, cebolla y lechuga; y, opcionalmente, una salsa de alho, cremosa y deliciosa.
Todos los elementos del plato pertenecen a lo que está disponible en el país. Principalmente, Brasil, como otros países del Cono Sur, tiene muchas granjas ganaderas. Por eso, es común que los brasileños coman mucho bistec. También la mandioca es nativa de esta tierra, comida por miles de años y una parte importante de la cultura brasileña. Aunque no se cultiva mucho en el estado donde estoy —Mato Grosso—, la mandioca se produce en otras partes del país. Dado su tamaño, Brasil puede producir muchos productos agrícolas a nivel nacional. Cuando vivía en Río de Janeiro, conocí la mandioca con otro nombre en portugués: aipim. Esta palabra solamente se usa en Río de Janeiro y el sudeste. También se llama macaxeira en el noreste. Sin embargo, Rondonópolis está ubicada en el centro-oeste, entonces “mandioca” es el nombre apropiado.