Speak Spanish, Save a (Social) Life

Una vez, por ejemplo, oí a algunos conocidos falando o galego. La velocidad de su habla me despistó: no tenía ninguna idea de lo que decían, ¡pero estaba seguro de que había oído mi propio nombre! Me enfadé y le dije al amigo que no quería que hablaran de mí. Me puse todo rojo y tonto de ira. Con calma, mi amigo me tranquilizó, diciendo que sí habían usado mi nombre… para halagarme. Me di cuenta de que no soy un superhéroe; no puedo saber de todo y seguramente no puedo aprender un nuevo idioma en un par de días.

Lo que cuenta, de verdad, es la intencionalidad. El camino al éxito (al dominio de un idioma, quizás) se compone de miles de pequeñas acciones hechas con esfuerzo y voluntad. Si escucho atentamente una conversación entre amigos, puedo enterarme de nuevas palabras o frases. Si converso activamente con gente nueva, puedo poner a prueba lo que aprendí. Y si no entiendo algo, siempre puedo pedirles a los demás que me ayuden. Al fin y al cabo, estudiamos las lenguas porque queremos interactuar con otras personas. Es menester reconocer que aquellas mismas personas también forman parte de nuestros estudios. Cada interacción te mejora, aunque falles o cometas un error. Cada intento te lleva hasta la próxima. 

Y algunas intenciones te ofrecen oportunidades inolvidables. Recientemente, me uní a un coro aquí en Noia. El grupo, compuesto de quince personas, sólo puede funcionar a causa de la lengua común que nos une. Hay cantantes de España, Bélgica, Escocia y, ahora, de los Estados Unidos. El hecho de que todos hablemos castellano nos permite cantar y disfrutar del arte juntos. Menos mal que cantamos en un montón de lenguas: gallego, castellano, portugués, inglés, zulú y bulgaro.

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