Afortunadamente, la extensa costa de Río de Janeiro permite a muchos de sus residentes acceder a la playa. Durante todo el año, este es un lugar ideal para refrescarse en el agua o tomar el sol. Las hermosas playas y la belleza natural la convierten en un destino turístico ideal, lo que representa una industria próspera en la ciudad. Esto también ha convertido a Río en un centro de intercambio internacional, y la distintiva cultura de la ciudad ha atraído a muchos hacia la cultura brasileña.
Una característica distintiva del paisaje montañoso de Río de Janeiro es la presencia de favelas, o asentamientos urbanos informales, en lo alto de las laderas. Si bien son una curiosidad para los turistas, las favelas representan las barreras socioeconómicas que se han formado debido a la geografía irregular de la ciudad. Históricamente, los terrenos escarpados donde se ubican las favelas dificultaban la construcción, carecían de infraestructura y eran vulnerables a deslizamientos de tierra.
Río de Janeiro es una próspera ciudad brasileña en la costa atlántica, que en su día fue la capital del Imperio portugués y posteriormente la capital de Brasil. A medida que la ciudad se expandía entre montañas, bosques, ensenadas y costas, los urbanistas aprendieron a construir en terrazas para permitir la edificación en las laderas. Además, el tráfico vehicular se facilita gracias a los grandes túneles construidos en las montañas que separan el centro de la ciudad de la Zona Sur. Otros medios de transporte, como el metro y la bicicleta, son muy populares y una forma divertida de explorar la ciudad.